Capítulo 21 —¿Qué tan buena cocinera eres? —susurro mientras acuesto la cara en el cuello de Macy y acaricio su cadera. Su piel es cálida y, aunque estamos enterrados bajo un pesado edredón, me complace despertarme y encontrarla todavía apretada contra mí. He dormido mucho toda la noche y casi esperaba despertarme con Macy al menos a un brazo de distancia de mí, no acurrucada como si tener a un hombre durmiendo con ella toda la noche fuera lo más natural del mundo para ella. Da un pequeño gemido, trata de darme un codazo en las costillas y luego se menea más cerca de mí. Tener su trasero desnudo apretado contra mi v***a me consumiría normalmente de loca lujuria, pero en cambio, estoy disfrutando de la intimidad de abrazarla. Simplemente abrazándola. —Macy —canto contra su cuello—. Comi

