Hace más de una semana que me he quedado en mi casa. No me siento bien para trabajar con todo lo que ocurrió con Iván. Me siento devastada con su muerte porque a pesar de no haber convivido con él siempre creí que era mi padre. Además, nunca he visto a una persona morir frente a mí. En este instante estoy abrazada a Aarón quién está dedicado a jugar con su celular. Lo único bueno de todo esto es que me reconcilie con mi tío y me permitió verlo porque sabe que lo necesito más que nunca. —Nunca dejarás ese aburrido celular Él niega con la cabeza —Me harás perder —Ah sí —Comencé a hacerle cosquillas y dejar besos en sus mejillas provocando sus risas —¡Belly! —Yo amo a mi bebe consentido, pero él debe hacer la tarea —En un rato —Tus ratos se convierten en dos horas amor. —Tú me

