Tal vez fue el susto por salir cuando Cassy no estaba, pero parecía que la bestia finalmente comprendió que mantener a Aris atrapado en el interior de la casa, vigilando cada movimiento suyo, era la peor decisión que podría tomar. Razón por la cual se encontraban disfrutando de la cena en el exterior, bajo la luz de la luna. La fogata entre ellos chispeaba alegremente y sus llamas oscilaban suavemente a la altura perfecta, proporcionando un agradable calor que se reflejaba en un tono cálido en el rostro de Aris. Por supuesto, dicha velada habría sido insuperable si tan solo lo que se estuviera asando con el fuego fuera un trozo de carne, y no trozos de verduras y champiñones. Girando su ramita, la mirada de Aris instintivamente fue hacia Cassy, quien descansaba en su forma lobuna tras d

