Extrañamente, el bosque se sentía inmóvil, como si contuviera el aliento. No había ni una sola brisa fresca jugando con los árboles, ni el canto de algún ave. Con suerte, Aris era capaz de escuchar el agua correr por un riachuelo no muy lejano, pero eso era todo. Tal situación se sentía rara. Aris estaba incómodo. Y no es porque seguía convaleciente o algo por el estilo, no. Increíblemente, los cuidados de Cassy le ayudaron enormemente y ya no tenía dolor alguno en su cuerpo. Sí, a momentos se sentía cansado, pero considerando la situación en la que se encontraba, no era extraño. ¿Por qué se sentía incómodo? La razón era Cassy. Desde que el gran lobo le descubrió en el lago, comenzó a actuar extraño. Y no es que lo expresara con palabras, pero el joven humano podía sentirlo en sus accio

