No fue sino hasta la tercera vez que hice el amor con Fernando que pude al fin sentir placer, y una vez mi himen cedió completamente y me dejó de causar molestias, yo ya no quería parar. Carajo. Y pensar que yo antes criticaba mucho a las personas que tenían sexo antes del matrimonio. Pues ahora heme aquí, sin dejar a mi novio salir de la suite del hotel, y sin dejarlo siquiera salir de la cama. Él no se había terminado de despertar en las mañanas, cuando yo ya le estaba chupando la polla bajo las sábanas, y él, apenas reaccionaba, tomaba uno de los condones que había dejado sobre la mesa de noche, se lo ponía afanosamente, y me daba tan duro que la cama golpeaba contra la pared. Fue en nuestro quinto día en la isla que me atreví a montarlo. Solo habíamos hecho hasta el momento la

