Recibir la visita de sus padres y su hermano mayor fue una sorpresa que no se imaginó. Apenas iniciaba el día sábado, cuando Maximiliano escuchó que tocaban la puerta y los descubrió en la entrada de su departamento. Su salida a Colombia era el domingo, así que tenía ese tiempo para agasajarlos como merecían. —¡Esto no me lo esperaba! —exclamó él cuando los vio. En serio lo sorprendieron y todos se notaban muy felices de reencontrarse. —¡Está espantoso este tráfico! ¿Cómo pueden vivir así? —se quejó Socorro y luego lo abrazó con cariño. —Se aprende a soportarlo —le respondió animado. Aunque en realidad el tráfico si era algo que detestaba. —Hemos venido a conocer tu mansión —añadió Dionisio y le dio un fuerte apretón—. Papá quería venir, ya se siente como un roble. Max saludó de inmed

