Julián. —¡Dany!—. Exclama mos los dos a la vez, saco mis garras de su espalda el olor de su sangre me llama. Él maldito perro saca sus garras del pecho y la tomó en brazos, su pecho tiene cuatro aberturas en forma de garras. —Daniela mi amor no me dejes por favor por qué hiciste esto mis heridas curan las tuya no—. Acarició su mejilla. —Daniela mi luna mírame, mírame—. Pide el maldito. —Lo.. oo sie.. en.. to mu.. mu.. cho.. —No hables mi amor no desperdicies energía—. Niega y me mira a los ojos. —No.. no, qui.. ero.. que.. se.. pe.. len.. por mi—. —No mi amor no digas eso yo siento no escucharte debí parar cuando lo pediste y ahora estoy a punto de perderte—. La levanto y doy dos paso hacia la salida. —No puedes llevártela—. Lo miro con odio. —Por nuestra culpa esta así que no ve

