Selene soltó una risa potente y arrogante mientras cruzaba los brazos con desprecio. —Por favor, no voy a molestar a tu florecita —respondió, mirándome de arriba abajo sin ningún tipo de disimulo—. Aunque me sorprende que te gusten tan… básicas. —Entonces no te acerques a nosotros —le advirtió Jaxon, dando un paso hacia adelante. —Solo vine a advertirle —dijo ella, clavando sus ojos en mí—. Él te está usando, querida y muy pronto te convertirá en cenizas… como hace con todo lo que toca. La forma en la que lo dijo, tan convencida y tan venenosa, me hizo hervir por dentro. Respiré hondo, y aunque mi corazón latía con más rapidez que de lo normal, no quise darle el gusto de verme afectada. —Lo que pasa es que estás celosa —le respondí con una sonrisa tranquila—. Y por eso dices esas ba

