Jaxon no apartó la mirada de mí. Su expresión se mantuvo segura, y con una calma indescriptible. —Solo tienes que decirme que sí. Con eso, podremos vivir nuestro amor sin más obstáculos. Sentí una punzada en el pecho, y mi mente se quedó en blanco. Aquellas palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez. “Vivir nuestro amor”. De alguna manera me daba miedo, pero también me llenaba de emoción y una alegría que estaba conteniendo. —Sí —dije, finalmente, con mi voz llena de alegría. Mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar todo lo que había vivido, todas las veces que me había sentido perdida y sola, y cómo Jaxon había logrado abrirme el corazón de una manera que nunca imaginé. No sabía si era la decisión correcta, pero sabía que lo que sentía por él era real. En cuanto las pa

