Llegamos a Boston el día siguiente, pensé en ir ese mismo día a Manhattan; sin embargo, Anel por la presión del vuelo tuvo dolores de cabeza que nos obligaron a posponer un día más mis intenciones de comenzar de una vez con los preparativos. Ella quiso llamar a su familia para adelantarles la noticia, se lo impedí. Por nada del mundo quería perder la visión de las reacciones de Leopoldo, Anna y Aitana. Sobre todo de esta última, al ver cumplido su deseo de lograr casar a Anel con quien ella dispuso. Dado que la recuperación de Anel solo tuvo efecto positivo tres días después, ante la ansiedad de lograr comprometerla, atarla a mí, al segundo de esos días llamé a Lucianna para que fuese adelantando lo que pudiera. —¿Cómo es eso de que te vas a casar en menos de dos semanas y nosotros apen

