—Claro que sí, Airam, yo daría mi vida por ti. —Deja de decir cosas tan irresponsables, Gamaliel. —Pero es la verdad. —Ah, ¿en serio? pues me gustaría verlo —dijo la de cabello cenizo divertida. —¿Qué tal ahora mismo? —preguntó una voz no tan divertida, apuntando un arma a ella que no pudo reaccionar—. Creí haber escuchado que darías tu vida por ella —repitió el sujeto del arma, indicando con la cabeza al pelirrojo que se moviera. Y eso hizo. Gamaliel se movió delante de ella y la cubrió con su cuerpo, dando la espalda al del arma. —No, por favor no —pidió la chica, comenzando a llorar y él le sonrió, repitiendo eso que ella no le quería creer. —Te amo —dijo el pelirrojo y un disparo se llevó la vida de un chico que ella también amaba. —No —susurró Airam viendo caer el cuerpo de

