—¿Estás seguro de esto? —preguntó Airam, más preocupada que molesta. Que el pelirrojo hubiera aceptado el reto era una tontería, una que podría terminar con la vida de alguien si cometían un fallo. Por eso estaba enojada, y también estaba preocupada. —Por supuesto —reiteró Gamaliel—. Hermosa, quita esa cara, por favor. Todo estará bien, solo es llegar abajo antes que él, ¿no? —Yo me conformo con que llegues abajo —balbuceó la chica, resignada a hacer lo que ese par de idiotas querían. —Relájate —pidió Gamaliel con una sonrisa—, todo irá bien. Airam negó con la cabeza. El nudo en su estómago era peor que otros que hubiese tenido antes de comenzar a descender, porque ahora la vida de alguien colgaba en una cuerda atada a su cintura. —Gamaliel, esto es muy peligroso —advirtió la jov

