Aurora. Mi corazón latía desenfrenado mientras caminaba por el departamento de soltero de Alex, la electricidad inundaba el aire cargándolo de un deseo indescriptible debido a la anticipación. Nos mirábamos con las mismas ansias como si se tratase de la primera vez. —No te imaginas cómo necesitaba estar a solas contigo, preciosa— Me dijo con esa voz aterciopelada que tanto me encantaba. —Yo también lo necesitaba, mi amor, pero lo que no me gusta es que acabamos de regresar de nuestra luna de miel y ya estamos pasando por este tipo de cosas— Le dije sinceramente. Alex se acercó pegando su cuerpo junto al mío en un abrazo lleno de infinita ternura. —A mí tampoco me gusta lo que está pasando, Aurora, pero mientras estemos juntos y unidos podremos enfrentarnos a lo que sea, sólo te pido q

