Aurora. El entrenador tuvo que repetir la pregunta unas cuantas veces más, las niñas permanecían en silencio con los ojos abiertos en forma desmesurada, pues sabían que era cuestión de tiempo para que todo quedara al descubierto. —No voy a volver a preguntarlo, Melissa, ni tampoco a ti, Mariela. Así que espero que por su propio bien nos cuenten lo que realmente pasó—. Dijo el entrenador bastante molesto. Las lágrimas de Melissa aparecieron de manera copiosa empapando el rostro que aparentemente era muy inocente, pero que llevaba una gran culpa por dentro, al final de cuentas la idea no había sido de ella, sino que fue coaccionada por una mente perversa que lo había fraguado todo. —Yo lo único que quería era participar en la competencia, no quería lastimar a Rossi—. Expresó Melissa cons

