Aurora. Era terrible la tensión que se había generado por culpa de Margaret, el tiempo seguía pasando y nadie salía a decirnos nada. Alex daba vueltas por todos lados en espera de noticias apartándose a una distancia prudencial de nosotras. Esa mujer y yo nos quedamos a solas, y ella no dejaba de mirarme en forma incriminatoria, lo cual había empezado a cansarme, así que sin importarme las consecuencias, decidí enfrentarme a ella de una buena vez. —¿Se puede saber por qué me miras de esa manera, Margaret?— Inquirí dejando salir toda la furia que llevaba acumulada. Al parecer, ella no esperaba aquella pregunta, porque se quedó callada por un momento, pero inmediatamente después, la furia se instaló en sus ojos mientras me miraba fijamente de una forma retadora. —No sé a lo que te refier

