Solo faltan dos días para la boda. No he logrado dormir de los nervios. Hoy vendrán a recogerme las chicas para que nos vayamos a casa de la madre de Leandro. No lo volveré a ver hasta el día de la boda. Acabo de terminar de guardar en una maleta pequeña todo lo que utilizare en estos días. La cierro y bajo de la cama para caminar a las escaleras. Bajo y me encuentro con un Leandro sirviendo el desayuno. - ¿Estas listas amor? – pregunta. - Si, ya tengo todo lo que necesitare en estos días, amor. – contesto al terminar de bajar las escaleras - ¿Qué es lo que huele tan bien? – pregunto cuando llega un agradable olor a mí. - Es el desayuno que acabo de preparar – contesta – ven, toma asiento. Traigo de inmediato el desayuno. – dice tomando una silla para que

