Capítulo 44

1367 Palabras

Zoé bebía jugo de naranja. El sabor, entre ácido y dulce, la hacía sentirse radiante. Sonrió. —Ben le dio su merecido. Está bien, mientras haya aprendido la lección. Laura puso los ojos en blanco. —Eres tan ingenua... Ser amable con quien te agredió es ser cruel contigo misma. Zoé no dejó de sonreír. —Ya no importa. Al fin y al cabo, no volveré a trabajar en el sanatorio ni me la volveré a cruzar. Laura frunció los labios, frustrada. —Eres buena... pero de una forma tan tonta. ¡Tarde o temprano eso te va a costar caro! Si no fuera porque Eduard intervino por ti, te habrían hecho la vida imposible. Al escuchar el nombre de Eduard, la sonrisa de Zoé se volvió más profunda. —Mi esposo es realmente el mejor. Laura se quedó sin palabras. Se levantó para guardar los restos de la comida

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