Capítulo 41

1519 Palabras

De repente, la puerta del cuarto de lavandería se abrió. Zoé miró desconcertada a Oliver, quien se encontraba desplomado en el suelo. —¿Qué está pasando? —¡Oliver! Lia, que venía justo detrás de Zoé, gritó. Luego la empujó a un lado y entró apresuradamente al cuarto de lavandería. Zoé fue desplazada, pero por suerte, Eduard la atrapó a tiempo. —¡¿Oliver, estás bien?! Lia, atenta y preocupada, ayudó a Oliver a levantarse. —¿Cómo te caíste al suelo? Después de decir eso, alzó la mirada hacia Eduard y lo fulminó con la vista. —¡¿Fuiste tú?! ¡Maldito ciego en silla de ruedas! ¿Qué le hiciste a Oliver? Zoé frunció el ceño y se colocó delante de Eduard. —¡Lia, por favor, sé respetuosa! Lia resopló con desprecio. —¡Parece que fuiste tú quien trajo a este maldito ciego aquí! ¡Hablaré

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