Capítulo 29 Mucho que pensar.

1709 Palabras
Las manos hechas garras de Neuhen arrasaron con la ropa de la joven, mientras Kiriko se deleitaba con sus labios, sentir, esa magnifica sensación de sentir, el ser tocada, el respirar, dejar de estar en el “espacio” Casi con desespero la joven tomo el falo del aun hombre, aunque sus manos no eran las de un humano, el resto de él, si lo era. — Kiriko, mi bella Kiriko. — podía matarlo, con solo una mirada vería su debilidad y donde golpear, pero no le importaba, no si su último recuerdo o sensación sería la de la joven sobre él. — Neuhen, sabes que terminaré matándote, y, aun así, te permites ser débil. — su voz era suave, pero cargada de necesidad, a tal punto que subió sobre él a horcadas, guiando su pene grueso a su entrada húmeda. — ¿Cómo no hacerlo? Si tu permitiste que la humana sea atacada por nosotros, con tal de no lastimarnos. — cada musculo de la joven se tensó, quedando congelada sobre el lobo, quien, sin perder la calma o compostura, empujo con sus manos la cadera de la joven hacia abajo, penetrándola con lentitud, y ocasionando que Kiriko cerrara sus ojos del placer que sentía. — Se lo que planeas. — murmuro cuando la joven dejo caer su cabeza hacia adelante. — No permitiré que atentes contra Kalila una vez más, no te dejare partir de este mundo Kiriko, no permitiré que mates a Kalila. — los movimientos de la joven eran suaves, casi delirantes, se mecía como quien se hamaca en un columpio, lento, pero con firmeza, ocasionando que el lobo dejara de pensar por solo sentir el placer que ella le ocasionaba. — Es lo mejor Neuhen. — aseguró antes de besar al lobo, quien afianzo su agarre y acelero sus embestidas, porque no deseaba escucharla, no cuando se había dado por vencida, antes de luchar. — Dioses. — murmuro perdida en el orgasmo la joven y el lobo solo gruño, vaciándose como nunca, antes lo había hecho. — No puedes darte por vencida, puedes cambiar… — ¿El destino? — indago con molestia poniéndose de pie y preguntándose con que se cubriría, ya que su ropa estaba hecha girones a un lado. — Sabes que es imposible cambiarlo, fui creada… — ¡No! el destino no se puede cambiar, pero tampoco está claro, dices que fuiste creada, para mí, más bien fuiste concebida, para manejar a cualquier ser, pero eso no quiere decir que nos debas exterminar, si en tu corazón existe el amor ¿por qué negarlo? — Vete, o ella lo sabrá. — advirtió de pronto Kiriko, al sentir como Kalila luchaba por tomar el control de su cuerpo. — Lo hare, pero hay cosas que no se pueden ocultar por siempre. — y dicho eso, Neuhen al fin dejo salir al completo su ser, un lobo tan grande como un caballo que se perdió por el frondoso bosque. Kalila tomo el control de su cuerpo, y se encontró desnuda y aturdida, ¿Qué había hecho? Recordaba que estaba con Tahiel, pero del momento en que Kiriko tomo el control de ella, ya no supo más, no podía ver, nada de lo que la cazadora estuvo haciendo, pero aun, no sabía si había herido a Tahiel o si este solo se había marchado y la dejo allí sola. — Lila. — la joven humana casi se desmalla por solo escuchar a Ikigaí, más al verlo aparecer solo un segundo después, entre le follaje del bosque. — Iki. — lo llamo con las mejillas sonrosadas y el peli azul sonrió. — Mi hermoso lago, si tenías calor y deseabas refrescarte, solo debías decirlo. — y acto seguido la quimera hizo llover, no solo era la lluvia cayendo sobre Kalila, también era el hecho de que el agua era tibia, como besos y caricias de la quimera. Y mientras que Kalila trataba de refrescarse, e Iki de borrar cualquier cosa que le diera a saber a su lila lo que había hecho Kiriko y el lobo, en el pueblo de los cazadores, las cosas no marchaban nada bien. — El alma de Kiriko ha sido contaminada por la humana que habita en ella. — dijo un cazador frente a la muchedumbre. — Eso no es así, ella solo esta confundida, acaba de despertar. — aseguro Asher viendo como los últimos restos de la cazadora que Kiriko ordeno asesinar, eran consumidos por el fuego. — La mujer que fue escogida para que pariera a Kiriko es el verdadero problema, debemos acabar con Chloe y así el lazo humano se debilitara y podremos tener a Kiriko de regreso. — aporto uno de los ancianos y Asher lo vio molesto. — Chloe no tiene nada que ver en esto, mi hija ya no vive con su madre, Kiriko ya despertó, Kalila poco a poco desaparecerá, solo debemos aguardar, además fue culpa de Ana lo que le sucedió, ¡ella le ordeno a mi hija como si fuese un perro que solo debe obedecer! — los murmullos se comenzaron a elevar, hasta que una mujer ya muy anciana se puso de pie. — ¿Tu hija? — pregunto con cierta burla. — Creo que los años estan nublando tu razón Asher, si mal no recuerdo, tu solo eres la correa para controlar a Kiriko, tu, al igual que la humana, solo fueron los medios para un fin y si ese fin no se cumple… — la anciana giro para darle la espalda a Asher y ver al pueblo de cazadores. — Deberemos acabar con Kiriko, para que vuelva a nacer, ahora sí, entre nuestra gente, como siempre debió de ser. — era la madre de Asher la que hablaba, la más anciana, la que tenía la última palabra, la que estaba aún más arriba que el cazador quien se proclamaba líder, la que siempre protesto que Asher dejar ir a Chloe, que no se desposara con una cazadora, pues si el humano no se hubiera enamorado de Chloe, su semilla habría germinado en una cazadora, una fuerte y leal. — Pero madre… — Antes de ser tu madre, soy cazadora, yo sí veo por mi pueblo, por su bienestar. Y mientras Asher comenzaba a ver la realidad de todo, Tahiel regresaba a ser humano, frente la mirada molesta de Declan. — ¿Qué has hecho Tahiel? ¿Por qué tiene el aroma de Kalila? ¿Por qué rayos hueles a satisfacción s****l? — Declan sentía la necesidad de acabar con su amigo, solo el ver el miedo en los ojos del lobo, era lo que lo detenía. — Yo… no hice nada, fue Neuhen. — él a diferencia de la humana, si se le concedió el poder ver y oír el momento de intimidad de la cazadora y el lobo, aunque solo eso, ya que ni siquiera había podido luchar por tomar el control de su cuerpo, su alma animal era aún más poderosa de lo que él pensaba. — Ellos… Kiriko se entregó a Neuhen, ella lo ama, estaba eufórica por solo escucharlo reconocer que él siente lo mismo. — un siseo involuntario salió de los labios del vampiro, pero era algo inevitable. — Cuando Kalila se dé cuenta… — No sé si se dará cuenta, al menos ahora, pero… — ¿cómo le explicaría a todos, que su lobo dejó su semilla en la joven? ¿Qué sucedería si quedaba embarazada? — ¿Pero? — Nuriel apareció tras Declan y mientras el vampiro giraba, el lobo se envaraba. — ¿Acabas de escuchar que estuve con tu compañera y no vas a hacer nada? — se sentía ofendido, molesto, porque si él fuera el compañero de Kalila… — Te vinculaste a ella, lo siento. — dijo Nuriel tocando su corazón, aunque su rostro no denotaba felicidad alguna. — Quisiera arrancar tu cabeza y tragarme tu corazón, pero eso solo dañaría a mi destino y ahora tu compañera. — Declan enterró sus uñas con tal fuerza en las palmas de sus manos que incluso broto sangre de ella. — Me guste o no, las cosas son así, no solo por el bien de todos, sino por el bien de Kalila y Kiriko, ya lo explicó Ikigaí y, tu vampiro. — el rubio giro viéndolo mal. — Deja de luchar con lo que llevas dentro y solo déjalo salir, no pienso perder a mi destino por ninguno de ustedes. — Prefieres compartirla. — soltó abruptamente el vampiro y el fénix se cubrió de fuego. — Cualquier cosa es mejor que perderla. — sentencio regresando a surcar los cielos como un ave. — Estúpido fénix… — comenzó a protestar Declan, pero entonces Tahiel le tomo el hombro y lo hizo girar. — Él tiene razón, estuve presente en… cuando ellos hicieron el amor. — los colmillos de Declan aparecieron, pero era algo inevitable, estaba más que celoso. — Escucha, Kiriko nos permitió atacar a Kalila en el prado. — ¿Que? No puede ser que tu lobo caiga tan bajo para inventar algo como eso, fue nuestra culpa… — No lo fue, bueno si, por ser débiles, pero fue Kiriko quien nos provocó, no quiero sonar a un maldito, pero esa es la verdad, ella queria que la matemos, ella sabe cuál es su destino o al menos el destino que le aseguran los cazadores. — ¡Basta! si no hablas con calma no puedo entenderte. — no, claro que no, se volvería loco, estaba seguro. — Kiriko prefiere morir una vez más antes de acabar con todos nosotros, de ese modo, cuando la obliguen a regresar, al menos tendremos mínimo 18 años para buscar la manera de destruirla, según lo que ella piensa, pero la verdad, es que ella nos ama, la cazadora nos ama Declan, no está en ella destruirnos y si es verdad que su destino es ver nuestra debilidad, bien puede ser para mantener la armonía, el no tener que luchar más, que mejor que alguien controle a los hijos del dios sol y los hijos de la diosa luna para que permanezcan en paz que ella que nos puede destruir con solo una mirada. Era demasiado, muchas cosas en las que pensar, eso estaba claro. 
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