Brandon y Emily decidieron que lo mejor que podían hacer para sacarme de la depresión en la que estaba sumida era llevarme a pasear por ahí, la forma típica en que los ricos resuelven sus problemas.
Primero fuimos a un parque "exclusivo" que en su interior resguardaba una hermosa laguna de aguas cristalinas que reflejaba en límpido cielo azul cobalto, la verdad se veía tan linda que sospeché que seguramente era artificial no tarde mucho en darme cuenta de que tenía razón.
Había un cartel que comentaba un poco sobre la construcción de la misma, llamada: "Lago del Amor Primaveral" la misma fue un regalo de un hombre enamorado(multimillonario evidentemente) a su prometida, la cual para su desgracia falleció en un accidente de tránsito unos meses antes de su pomposa boda.
La historia era triste pero no me afectó en demasía, cuando me sentía decaída emocionalmente hablando me volvía una persona hostil y desinteresada así que solo pensé: «bueno al menos los ricos también sufren», seguramente la mujer antes de morir había tenido una vida maravillosa.
La realidad era que si le habían regalado un lago y un hermoso parque con senderos preciosos seguramente ella había sido muy afortunada y no únicamente en lo material... La habían querido de verdad lo que vale más que cualquier cosa.
O al menos eso pensaba yo, que veía a mi amiga Emily y a Brandon sufrir lo cual significaba que a pesar de todas sus comodidades económicas también la pasaban mal de vez en cuando lo cual no significaba que su vida fuera mala pero si que en muchas ocasiones carecía de sentido.
Luego de pasear un rato por aquel hermoso parque ellos me llevaron de recorrido por varios museos, mi favorito fue el "Museo del Chocolate" en el cual daban muestras de una grandísima variedad de este dulce: pasteles, tabletas, helados, siropes y más.
Para mi desgracia el señor Kavan no estaba muy anuente a que comiera en cantidades industriales, lo cual me desagrado bastante, eso era algo que a él no debía afectarle en absoluto, si engordaba o adelgazaba era tema mío.
Luego de los excéntricos paseos decidieron que debíamos ir a comer así que me llevaron a un sitio impresionante ubicado en un rascacielos con vista a toda la ciudad y a las montañas más lejanas que se imponían aún estando tan lejos, las miré con algo de nostalgia, cuando era pequeña iba ahí a acampar con mis papás.
Ordenamos la comida, lo dejé a decisión de ellos puesto que yo no tenía demasiado criterio con respecto a los platillos que se me presentaban en esa cartilla. Por suerte todo estuvo preparado en poco tiempo.
—¿Y bueno, ya te sientes mejor?—preguntó Emily mirándome con rostro afable—espero que así sea, entiendo que a veces este tipo de situaciones son difíciles de sobrellevar pero yo soy tu amiga y la verdad es que estoy para ti... No lo dudes.
—Gracias Em—sonreí, a pesar del dolor que sentía agradecí sinceramente tener a alguien que me apreciara y se preocupara por mí—aunque es doloroso tu afecto me ayuda a mantenerme en pie, estoy feliz de haberte conocido... Nunca imaginé que Brandon tuviera una hermana tan genial.
—Lo sé, con lo amargado que es nadie pensaría que una chica tan carismática y agradable como yo podría ser de su familia pero bueno seamos honestas... Solo soy genial porque soy adoptada, porque es innegable que los genes de esta gente están poseídos por la locura y el desasosiego.
—Cálmate Emily—dijo Brandon molesto—eres parte de la familia Kavan quieras o no—ella le dio un manotazo juguetón—Serina—dijo mirándome a los ojos, sus iris grises y misteriosos se clavaron en los míos—¿no has pensado en salir con alguien más?—sentí que el aire escapaba de mis pulmones y por la impresión le escupí el agua en la cara, Emily se carcajeo como loca y él me miró con mala cara mientras una camarera corría con un puñado de servilletas para ayudarlo a limpiarse.
—Estas mal—comenté en tono de reclamo una vez que la chica hubo retirado—¿Cómo voy a salir con otra persona si no he procesado el duelo de mi difunto esposo?
—Bueno, ya ha pasado algún tiempo—mis ojos se aguaron inevitablemente, sentí que también mi nariz se enrojeció—y la realidad es que él está muerto y nada lo cambiará—sentí un dolor en mi pecho, que ardía y sofocaba como un incendio.
—Carl no está muerto—ellos me miraron mal, como si ya estuviera perdiendo el juicio—él vivirá para siempre en mis recuerdos porque alguna vez yo lo amé de verdad—la mirada de Brandon se clavó en mi con una intensidad devoradora, parecía furioso pero no entendía cual era la razón.
—Quizás hubiese sido mejor que no lo hubieras conocido, te ha destrozado la vida—comentó el señor Kavan tensando el gesto.
—No me arrepiento de haberlo conocido, entiende: amar de verdad siempre será un honor—Emily me miraba con orgullo, lo cual me dio un poco de seguridad porque su hermano no parecía nada agradado con mis palabras—además no estoy triste por todo lo que vivimos, cuando lo recuerdo si siento nostalgia pero también alegría por que lo nuestro fue real—suspiré intentando mantenerme estable—lo que me duele es que no haya un mañana, haberlo conocido fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida pero definitivamente perderlo fue la peor.
—Me gustaría llegar a enamorarme como tú te enamoraste de Carl—dijo Emily, dándome un fuerte abrazo—cuando te escucho hablar de él no dudo que el amor existe.
—Algún dia lo harás—dije mientras le devolvía el gesto, luego miré a Brandon y agregué—tú también, no te preocupes.
—¿Tú crees que me interesa eso?—se burló—tengo todo lo que quiere. Soy joven, tengo todos los lujos que deseo, tengo amantes preciosas, disfruto de una vida plena... Esos sentimentalismos son una tontería.