Narrador Observando a Elizabeth, quien se mantenía distraída jugando con Agatha, Massimo tenso su mandíbula con algo de frustración La mujer después de besarse con el en un par de ocasiones, mientras ambos se encargaban del cuidado de la pequeña, ahora pretendía seguir como si nada, lo cual lo tenía un poco molesto. —Ya tu madre está por regresar, así que es mejor que vallas a dormir, así mañana cuando abras tus ojos, ella ya habrá llegado. Pidiéndole a Ágatha que lavara sus dientes antes de ir a la cama, Elizabeth guió a la pequeña hasta el baño, y quedándose en la estancia, a la espera de que esta finalizara para marcharse, Massimo introdujo sus manos en sus bolsillos, tratando de controlar la ansiedad El tonto Massimo, el que dejó al amor escapar de sus manos años atras, había camb
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