Capítulo dieciséis Hacía casi una semana que Mandy estaba encerrada en el apartamento que compartía con May y no había salido para nada. Pasaba los días en su habitación, sin hablar con nadie — ni siquiera con su amiga— aprovechando los momentos en que estaba sola para ducharse y comer. Durante ese periodo, Ryan había ido allí muchas veces, a distintas horas del día, pero ella no abría la puerta. Cuando iba a las horas en que May estaba, se sentaba al otro lado de la puerta de su habitación y hablaba. Decía que la amaba, que todo había sido una trampa por parte de Ashley. Que la echaba de menos y que le gustaría arreglar lo que había ido mal. Pero Mandy no contestaba. Estaba deprimida, no apenas por el beso en medio de la cancha, sino por toda la situación. Se sentía triste, sola y acor

