Regálame tu placer

2527 Palabras

La actividad diaria impidió que esa manipuladora volviese a intentar un nuevo rifirrafe y reconozco que tampoco yo pude inclinar la balanza hacia mi lado, durante el resto de la jornada. Cuando cerca de las siete la vi marchar, di por sentado que al menos ese día tampoco había un claro vencedor y llamando a casa, pregunté a la rubita si le apetecía cenar fuera. A la chavala le molestó mi propuesta ya que con ella daba por sentado que no había preparado la cena. ― Cómo usted desee, pero entonces qué hago con el faisán que tengo en el horno, ¿lo tiro? Admitiendo que había sido descortés, únicamente pregunté si cenaríamos solos o también tendríamos compañía. ―Usted y su muñeca, nadie más― respondió con gracejo. Saber que así sería y que no tendríamos a la manipuladora al menos por esa noc

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