Después de la divertida salida al cine, para sorpresa de Bruno, Enzo se disculpó porque debía hacer algo más antes de volver, los dejó solos mientras Bruno llevaba a Emma a su casa. En el trayecto no pudo evitar pensar que la chica le reclamaría de mala manera por qué fue presentada como novia cuando en ningún momento se lo había pedido; sin embargo, al expresar la duda, ella lo hizo con calma, no se veía molesta, solo curiosa. Bruno no sabía cómo excusarse sin sonar egoísta. En realidad, había sido un arranque de celos que no había podido frenar, le molestaba como nada en el mundo la cercanía que Enzo mantenía con Alice; y peor aún, que la hubiera llevado a ver una película que él ansiaba ver desde hacía mucho tiempo. La gota que había derramado el vaso fue ver a su madre tan a gusto con

