Mi mundo se rompió en mil pedazos. No sabia como reaccionar, nunca pensé que algún día pasaría por algo igual o semejante. Mi niña, la luz de mi ojos. Pax llega hasta donde esta la mujer arrodillada frente a mi. La ayuda a levantarse. —¿Qué pasó? —pregunta una vez la ayuda a levantarse, ella respira para poder hablar. Estaba ahogada por el llanto. —Un… un… un hombre —vuelve a llorar tiembla como hoja. Comienzo a desesperarme mis lagrimas bajan sin parar. —¿Un hombre que…? —pregunto zarandeándola a punto de perder mis estribos. No puedo contenerme, Pax me abraza y la suelto, mis piernas tiemblan no sé cuanto tiempo me vayan a sostener. Mi hija no pudo haberse perdido, mi Chrystal, no. Siento cómo mi corazón se rompe en mil pedazos. —Entró… —limpia su rostro con el dorso de su mano—.

