—Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños Chrystal, cumpleaños feliz. —los aplausos se escuchan por todos lados. Mi niña sopla sus dos velitas. Hoy se cumplen dos años de haber recibido al amor más grande y puro que Dios me pudo regalar. Mi hermosa Chrystal. Sus ojos se iluminan al ver todos los regalos que le trajeron. —Papa, mira —dice halando la camisa de Richard que esta como siempre a su lado pendiente a todo lo que hace. —Que hermosa muñeca, princesa. —dice haciéndose el sorprendido. Él mismo la escogió para ella. Con el argumento que se parece a ella. Así hace siempre que salimos de compras. Terminamos comprando el centro comercial para ella. La complace en todo lo que se antoja. A veces tengo que regalarlo, se excede. —Ven para acá —deja un beso en su frente y la abraz

