— ¿Qué quieres probar primero, el columpio, el tantra o la cama? – dice emocionado. —Lo que tu decidas por mi está bien. —digo sin ninguna emoción. —Anda sirena quiero que escojas tú. —Me toma por la cintura para hacerme mirarlo a los ojos. No entiendo como no se da cuenta que no me interesa nada que tenga que ver con él. —¿Qué quieres tu? –pregunto directa— Yo estoy aquí para complacerte. —Trato de bajar mi mirada, pero no me lo permite. —Aunque no lo creas o, mejor dicho, aunque no lo veas, en estos seis meses vas a aprender muchas cosas princesa y entre esas cosas aprenderás a ser fuerte. No quiero que mi muñeca baje la mirada ante nadie, eres la mujer más hermosa, sensual y complaciente que conozco. Me gusta todo de ti, en especial tu boquita. —acerca sus labios a los míos—. Solo

