CAPÍTULO TREINTA Y DOS El Final de Eso Cole está en la entrada. Se había preguntado cómo habían sido llevados los caballos al potrero y ahora sabe. El cuerpo se balancea como un péndulo, la cuerda cruje con el peso y recuerda la forma en que el cuerpo del Capitán Fleming se movía de la misma manera. Ningún sentimiento vaga a través de él. Ahora tiene frío. Tan frío como el invierno. Después de que el médico le hizo las curas a Roose, el viejo amigo de Cole insistió en ir al rancho, así que Cole pidió prestado el carruaje del Doc y aquí están. Ambos, mirando. Cole le había mostrado Roose el cuerpo de Julia y éste había llorado como un bebé. Cole nunca conoció la profundidad de los sentimientos de su viejo amigo. Otra razón para retirarse de este mundo. "¿Lo vas a bajar?" Cole miró de
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