Me sentía bastante incómoda cada que compartía algunos momentos con el asesino de mi hermano, quizá pude aprender a tolerarlo un poco porque tenía un hobbie en común conmigo y ese era la pasión por la lectura y los libros, incluso pude leer Drácula, un libro que mi padre nunca quiso comprarme. Había fingido pérdida de memoria por el shock de vivir secuestrada con los Napoli y por los evidentes golpes que yo misma me había propinado contra la pared u objetos. Ah, de solo pensar en eso recuerdo todo el dolor que tuve que soportar. Mis pies estaban sanando pues había una persona que llenaba mi corazón con sincera alegría, y esa era la doña Luz, incluso me permitió decirle nonna. Era una mujer hermosa, maravillosa, de verdad la vi casi desde el principio como una abuela preocupada, pues apen

