Me quedé perplejo a lo que me encontraba mirando sintiendo como, una vez más, mi corazón iba destrozándose lentamente, pero a la vez, con tanta rapidez que sentí que transcurrió mucho menos de un segundo. No sabría cómo explicarlo. Solo sabía que sentía cada movimiento que hacía mi corazón y que aquello me dolía con intensidad, con braveza. Incluso el dolor del disparo en mi brazo había mermado ante el hecho de perder a la que fue mi madre adoptiva. De nuevo me sentía como una escoria, un líder patético que no podía defender a nadie. No dudé ni me tardé en acercarme a ellas. Mi reacción fue tomar a Laura entre mis brazos para que ella encontrase algún tipo de alivio aunque yo también me sintiese destrozado. No pude soportar demasiado, tener a Laura llorando en mi pecho y ver a Luz sin vi

