Capítulo 16

1221 Palabras
Viviana Miro hacia donde me conducía el sonido, arriba, en los balcones, estaba una chica rubia, que reconocí, como una de las que vi más temprano con el jefe, tomada con sus dos manos de la baranda, completamente desnuda balanceándose de adelante hacia atrás, con su cara llena de éxtasis, veo unas manos que la tenían sujeta por la cintura, subir desde atrás hasta sus pecho y los estrujan un par de veces, inmediatamente la chica de manera súbita se gira, mirando a la persona que estaba atrás y se agacha para ponerse de rodillas, como si se tratara de un Dios, tal fue mi sorpresa cuando vi a que Dios le rezaba, nada más y nada menos que a él, al jefe, lo vi en todo su esplendor, recibiendo una limpieza exprés de su sable, y para mi desgracia, por el diseño del balcón que las paredes eran de un material transparente, lo puedo ver en primera fila, acabar en la boca, no de una, sino de dos rubias. Cuando salgo de mi impresión, de estar totalmente congelada y embelesada por el espectáculo, me oculto aún mejor bajo el techito de madera que me cubría, para no ser descubierta que presencié sus actos amatorios, si algo me faltaba conocer del jefe, ya con esto lo vi todo, no falta nada más por conocer, y todas las habladurías que se escuchaban de él en la empresa, empezaban a tomar más sentido que nunca. Me deslice en el más amplio silencio que pude, de nuevo hacia adentro de la casa, como no tenia ninguna intención de volver a mi habitación, recordé que saliendo por una de las puertas de la cocina, vi un invernadero, cruzando la pileta climatizada, que estaba bien cerrado, apartado de las miradas, lleve una manta que había disponibles en los gabinetes del living, como pude y sin hacer tanto ruido, lleve una reposera que estaban al rededor de la pileta hacia el invernadero, me cercioré de que no hubiera nadie adentro, y cerré bien la puerta, con la única luz que minutos antes había prendido, me puse a observar el lugar con mayor detenimiento, era precioso, tenía rosales de diferentes colores, una parte dedicada a la huerta, y bien camuflada había una planta en particular, que la reconocí por los típicos dibujos que se hacen de ella, le saque una foto y con una aplicación confirme mis sospechas, tenían varias plantas, las que usan de manera recreativa, por decirlo de alguna forma elegante. Era un lugar ideal, que de día, los rayos de sol entraban por diferentes compuertas que había en el techo y ahora estaban cerradas, ya que de noche bajaban mucho las temperaturas y las plantas se podrían arruinar, no lograba ver nada a través de la ventana, seguramente estoy a un costado de la casa, sin dar frente al mar, parecía un lugar poco frecuentado, seguramente tenían riego programado, aunque aquí trabajan y uno nunca veía a los empleados. Luego de terminar mi inspección, apague la luz, y me tendí sobre la reposera, me tape con la manta que había llevado y sin mucho esfuerzo me dormí. Cuando el sol pasaba a través de los compuertas, ahora ya abiertas, miré la hora pasaban las diez de la mañana, me levante, doble la manta para dejarla en su lugar, y saque la reposera, dejándola en su lugar de origen. Cuando entré a la cocina, estaba todo impoluto, como si nunca nadie hubiera pasado toda la noche tomando, como si jamás hubo una fiesta, estaba la mesada llena de cosas típicas de un desayuno continental, tome un vaso de jugo mientras ponía en un plato lo que iba a comer, lo dejo en una mesa del comedor, mientras voy a dejar la manta en el armario, veo salir sigilosamente a Martin de la habitación de Germán, mirando a todos lados, por suerte desde donde estaba no pudo verme, y se fue a su habitación al frente, recordé que era la que no escuché ningún ruidos esa noche anterior, ahora entendía el porque, cuando él abría con su llave. Volví a la cocina, tome una taza, la puse en la cafetera hasta que se lleno con un humeante café, me senté a desayunar plácidamente, luego recién bañado se sumo Germán, después de que conversamos de la fiesta, que estuvo muy buena, nunca me preguntó nada particular si me vio en algún momento, con lo cual me quedé tranquila. Me presto un cargador rápido para celular, así mientras desayunamos, tenía mi celular con carga completa, para poder sacar muchas fotos ya que le había comentado que iba a salir a caminar. El me dio algunos tips de que lugares no debería perderme de conocer. Me presto algo de efectivo, porque le mentí que mi habitación estaba ocupada, aunque en verdad no lo sabía, por suerte antes había tomado la precaución de dejar resguardo mis pertenencias bajo llave y lo que era de la empresa en la caja fuerte de la habitación, me pidió el jefe que así lo hiciera. Había caminado, sacado foto de cada cosa novedosa, compré algunos recuerdos, probé diferentes comida callejera, conversé con gente local, me parecía un lugar muy tranquilo y las personas agradables. Mire la hora, ya iban a ser las tres de la tarde, debía regresar rápido, porque a las cinco ya salía nuestro vuelo. Llegue a la casa, cuando estaba por ingresar, me cruzo con las dos rubias que anoche estuvieron con el jefe, ni se percataron de mi presencia, porque iban hablando entre ellas y riéndose, cuando ingreso en la casa, lo escucho al jefe hablando con Germán y Martin, que había tenido una noche y una mañana agitada. Ya sabía muy bien que significaba eso, solo subí rápido a mi habitación, golpe la puerta antes de entrar, por si había alguien aún, al no recibir respuesta entre, parecía todo normal. Saque mi maleta que estaba en el ropero con llave, a la llave la había escondido al fondo de un florero muy alto, luego puse la clave en la caja fuerte, saque la computadora y los papeles. Todo estaba en orden, acomode mis pertenencias después de darme una ducha rápida, ya lista baje con el equipaje. En el auto cuando íbamos de camino, escuchaba a Germán y Martin como hablaban de las chicas con las que supuestamente habían estado en la fiesta de manera cómplice, se tiraban indirectas, de que ojalá puedan volver a coincidir con esas chicas. Por suerte para mi, cuando llegamos al aeropuerto, por un error en el sistema, habían dejado a ellos tres juntos en los asientos de primera clase y a mi me mandaron unos asientos atrás en clase turista. Eso me relajo y pude descansar mi cabeza y mi corazón. Al llegar a tierra, le pedí a Martin, que es el que pasaba por cerca de mi casa, si me podía alcanzar, él no dudo ni un segundo en aceptar llevarme. Cuando nos reunimos todos afuera, cada uno ya con su maleta. -Yo la llevo a Viví, que me queda de pasada -el jefe me quedo mirando, esperando un explicación, y como yo repartía mi mirada entre él y Germán solo dijo- -Me parece bien, -dudo un momento y luego dijo- hasta mañana. Todos nos despedimos, me sentía feliz de alejarme de este espécimen.
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