Viviana Cuando llegue al piso del jefe, se me retorcía el estómago, esto no sé sentía nada bien, sigo caminando por inercia hasta su puerta, cuando me detengo, estaba apunto de darme la vuelta y retornar al ascensor, se abre su puerta. -Por fin llegaste -con su sonrisa amplia, me hizo sentir un poco menos nerviosa-. -Pero no demore nada. -Para mi fue una eternidad -tomo mi mano, y le dio un suave beso sobre el dorso de la palma- Luego de mirarme a los ojos mientras se incorporaba, de la postura que había adoptado, me hizo pasar sin soltarme la mano. -Pedí comida, en seguida llega. Que querés tomar? -Agua, esta bien. -Tenía pensado más como una cerveza o vino. -Estoy manejando. -Pero, podrías quedarte a dormir, sabes que siempre está disponible la habitación -me di cuent

