Volver

2419 Palabras

Francisco. Era un bonito nombre. Recordaba imágenes nuestras. Aisladas. Sin sentido, casi. La primera vez que nos besamos no sabía su nombre. Y sí, eso lo recordé: después de besarme, me dio un beso en la frente y, sin decirme su nombre se fue, asegurándome que llamaría al día siguiente. Sus ojos eran dos espejos. Lo recuerdo fuera del ascensor, en la oficina de mi papá, mirándome fijo, con cariño, yo estaba enojada. No recuerdo por qué, pero lloraba de rabia. Y no quería llorar. No delante de ese desconocido de ojos bellos. ―No debes esforzarte ―me dijo Francisco con suavidad, sacándome de mis pensamientos―, debes estar tranquila. ―Recuerdo algo. Cuando te conocí, ¿estaba enojada? ―Sí .―Se puso serio. ―¿Contigo? ―Sí, pero tú no sabías quién era yo. ¿Por qué? ¿Lo recuerdas? ―No

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR