Jay.* Me quedé neutro, sin saber que estoy haciendo, Liam me ha hecho tanto, pero aún así, una pequeña parte de mí no deja que se vaya, más bien, no deja que yo sea libre. Mi cuerpo sabe que no habrá otro hombre que sepa tocarlo de la misma manera en la que Liam lo hace. Estoy mal, necesito un psicólogo o que Liam me prometa que va a cambiar para que lo nuestro funcione. He dado tantos consejos ha ciertas chicas y he dicho que un hombre nunca va a cambiar, pero ahora que estoy aquí... Siento que eso que tanto he dicho ahora no tiene sentido. — Yo... Quiero que cambies. — Murmuré mirándole a los ojos. Me observó como si no creyera lo que estoy diciendo, no lo culpo, ni siquiera yo lo entiendo, pero ahora que sé que va a dejarme me siento mal, vacío, que lo necesito de alguna manera... N

