9 años atrás*
Liam*
Espero a que el idiota de la información venga a entregarla lo antes posible ¿Cree que tengo todo el día?, También tengo asuntos que atender.
Mire a los lados en busca de algo entretenido que hacer mientras los idiotas se dignan a venir. Hace unos años entre al negoció, solo llevo aquí tres años, mi padre me adentró como un simple pedazo de carne ya que según él debía empezar desde abajo para conocer el negocio y saber si de verdad soy capaz y que creen, soy tan capaz que conseguí el puesto grande al asesinar a mi padre.
La vida consiste de muchas cosas y el dinero mueve montañas así que debía tenerlo, mi madre cree que murió intentado salvarme a lo que me consuela diciendo que yo no tengo la culpa, mi hermana, ella llora de vez en cuando, pero ya se le pasará.
Dejo mi mirada al frente notando una estética, fruncí el ceño ya que no esperaba que me citará en este lugar.
Mis ojos observaron a un chico, bajo y delgado quién corta el cabello de una mujer de una manera que no puedo describir, es como si sus manos fueran hechas para ello.
No sé cuánto tiempo me quedé apreciando su talento solo que al parecer sintió mi mirada ya que volteó.
Sus ojos se toparon con los míos haciendo que me quede perplejo, me sonrió un poco y luego se giró a seguir con lo suyo.
Eso fue... No puedo ni describirlo. Moví mi cabeza de un lado a otro, ¿qué demonios estoy pensando? es hombre al igual que yo, aunque tiene lo mismo, una cara bonita, su estatura no es muy alta y su complexión es delgada...
- No, a mí me gustan las mujeres. - Murmuré molesto entrando a mi auto. -
Me quedé mirando al frente por unos segundos para luego mirar de reojo hacia la estética donde él se encuentra recogiendo unas cosas, no puedo dejar de mirarlo maldita sea.
Arranqué el auto sin importar los malditos documento y fui a casa, llegue rápido y fui directo a mi habitación, tomé una ducha y me recosté en la cama mirando al frente.
A mi mente llegó su imagen nuevamente, su cuerpo delgado y su bonito rostro con facciones suave.
Fruncí el ceño al sentir un dolor en la entrepierna, aquí es cuándo me preocupo, no debo sentir atracción por un hombre, pero no puedo evitarlo. Baje mi mano y comencé a frotar mi m*****o por encima de la tela, de solo imaginarlo de bajo de mí me hace sentir más excitado. Lo tome en mi mano y comencé a masturbarme rápido mientras miles de imágenes de él llegan a mi mente, solo fue cuestión de minutos cuando me corrí haciendo que me sienta frustrado, nunca había terminado tan rápido maldita sea.
Pero no me preocupo seguramente solo es deseo s****l, debo dormir con él para que esto terminé de una vez, no puedo seguir así.
(...)
Miro la estética desde afuera mientras tomó el valor suficiente para entrar y pedir un corte de cabello, hace poco el otro hombre salió dejándolo solo, debo entrar ahí, perdí un corte, seducirlo y hacer que se acueste conmigo.
Solté un largo suspiró y caminé hacia la puerta la cual abrí adentrándome.
- Bienvenido. Buen día ¿En qué puedo ayudarlo? - Preguntó amable acercándose a mí. -
Lo miré quedándome serio, su rostro es más bonito de cerca ¿Cómo un chico puede verse bonito?
- Quiero un corte de cabello. - Pedí mirándolo. -
Me sonrió y asintió dándose la vuelta, fue al peinador frente a la silla y comenzó a acomodar ciertas cosas.
- Tomé asiento por favor. ¿Desea que le sugiera un corte o ya tiene uno en mente? - Dijo sin mirarme. -
Me acerque a él hasta llegar a la silla en la cual tomé asiento, se acercó a mí y colocó una extraña franela para que el cabello no me caiga en el cuerpo.
- Podrías sugerir uno. - Susurré mirándome en el espejo. -
Sonrió y se colocó frente a mí mirándome con detenimiento, me sobresalté un poco al sentir sus manos suaves en mi rostro. Giró mi cabeza de un lado a otro haciendo que me sorprenda pero no dije nada, solo me deje llevar por la suavidad de sus manos.
- En realidad tienes un corte que te queda muy bien, aunque se vería mejor si rebajo lo de abajo y dejo largo arriba. - Susurró mirándome el cabello. -
Asentí a lo que me miró a los ojos por unos segundos.
- Tienes unas bonitas cejas, si gustas podría retirar lo que sobra. - Susurró cerca de mi rostro. -
Lo miré sintiendo nervios y solo moví mi cabeza dándole a entender que estoy de acuerdo.
Sus manos cortan mi cabello de manera delicada, como si fuera preciado y él lo supiera mejor que nadie, también puedo sentirlo cerca de mí, está a mi lado. Sin siquiera notarlo en ocasiones se pega mucho a mi cuerpo dejándome sentirlo, su aroma también invade mis fosas nasales embriagándome.
De un momento a otro quitó la franela haciendo que frunza el ceño, eso fue muy rápido, quiero tenerlo cerca. Justo iba a levantarme cuando se dio la vuelta quedando cerca de mí, se separó de inmediato chocando con el peinador.
- Lo siento, no note que se había coloca de pie. - Susurró nervioso. -
Me acerque a él y tomé con mi mano uno de sus mechones suaves de cabello.
- ¿Cómo te llamas?, ¿Qué edad tienes? - Pregunté mirándolo. -
Se quedó callado por unos segundos y luego bajo su mirada.
- Disculpe pero no lo conozco, lo respeto como mi cliente. - Dijo mirándome. -
Asentí y pagué. Desde el momento que lo sentí cerca. Desde el momento que mis ojos se posaron en él comenzó a ser mío y así será, no importa lo que tenga que hacer para que esté durmiendo en mi cama, pero no ahora, necesito más, quiero ser alguien capaz de causarle miedo, el suficiente para que no quiera separarse de mí, serán años lo sé, pero me aseguraré que sea solo para mí...
Espero que les guste.
Gracias por leer.
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