-¿bueno?-por fin me atrevo a contestar. -Princesa, ¿cómo estás?-dice mi padre -¿para ti que es estar bien? ¿Tener que vivir escondida?, entonces sí, estoy realmente bien -No puedo evitar que la rabia me inunde. No entiendo como después de todo lo que ha pasado mi padre aun siga metido en esta maldita mafia. ¿Es que acaso no lo bastó con que mataran a mi madre y a mis dos hermanas? A nuestra única familia... -Mira Mia, hoy no estoy para tus malditas pataletas, tu bien sabes a lo que me dedicó y sabes que no puedo salir de esto-suspira-no voy a discutir sobre el mismo tema nuevamente-no dejo que termine y le cuelgo. Mis ojos se empañan pero inmediatamente los limpio para que no derramen ni una sola lágrima. Ares se acerca a mí y pone su mano en mi hombro. -Lo odio-suspiro -No puedes

