No puede ser, quizás este es un mal sueño y tengo que despertar de inmediato. Cierro los ojos con fuerza tratando de despertar del sueño en el que creía estar. Las lágrimas caían con fuerza por mis mejillas, sentía un dolor impresionante en el pecho. No podía ser ella, claro que no podía ser mi madre. Yo había visto, yo había escuchado los disparos que acabaron con sus vidas. ¡j***r! -Escúchame Mia, hay muchas cosas que explicar. Calma princesa-dice mi padre acercándose a mí. -No... Me toques-digo con rabia-No te atrevas a tocarme. ¡Eres un mentiroso! -Tienes que escucharnos hija, todo tiene su explicación-dice mi madre con lágrimas en los ojos. -¡No te atrevas a decir nada! ¿Sabes lo mucho que sufrí con tu partida?-las lágrimas no paran de caer por mi rostro-No sabes una mierda, n

