Capitulo 3

3343 Palabras
POV DANIEL No abrí los ojos al despertarme. Pues un segundo después fui consciente de donde estaba, el porque y quien hacía ruido al otro lado del armario. Llegó el momento. Estaba en una habitación con Elio. Después de tanto tiempo, después de todo lo que sucedió. Era hora de verlo, de hablarle y enfrentarlo. O.. ¿podía evitarlo? Por lo menos la parte de hablarle, aquello no era necesario.  Por un lado no quería que el pensará que provocaba algo en mi. No quería demostrarle que de una u otra manera el me seguía afectando. No obstante eso parecía casi imposible, si ni sabía como ocultar mis sentimientos. Tenía miedo de seguir sin saber fingir con el. Me senté en la cama y dejé mis pies colgando. Miré la puerta y me pregunté si debía salir en ese momento. No pude pensar un poco más porque la puerta fue abierta, mostrándome a Sora. -Hey ustedes dos.- dijo mirándome y luego mirando al otro lado.- El desayuno está listo, los estamos esperando. Ninguno respondió por lo que ella puso sus ojos en blanco y salió. Me puse de pie y rápido caminé hacía la puerta tomé el pomo, pero para mi mala suerte, Elio hizo lo mismo que yo. Quitó rápidamente su mano de la mía. Quedamos parados uno al lado del otro. Sentí un nudo en la garganta y quise salir corriendo de allí. -¿Abres o no?.- escuché su voz. Voz mucho más grave, más adulta, más sería. Me llegó un sentimiento de molestia, ¿Quién se creía para hablarme? Lo miré y a pesar de la sorpresa que me generó verlo tan cambiado, le fruncí el ceño. -Te agradecería que no me dirijas la palabra.- solté y pude salir. Entré en el baño, y al cerrar la puerta caí al piso. Necesitaba respirar. Necesitaba calmarme y poder salir sin que nadie sepa lo mal que la estaba pasando. Me puse de pie, me lave el rostro y me di cuenta de que el cepillo de dientes aún estaba en la maleta. -Mierda.- gruñí. ¿Y si desayunaba así sin lavarme? Pensar en regresar a esa habitación con Elio, me daba escalofríos. Salí del baño y para mi tranquilidad el pasillo estaba vacío. Bajé las escaleras y fui hasta el comedor, donde estaban todos, incluso Elio. El ni siquiera de lavó el rostro. La mesa se veía un poco más llena y sólo tenía el lugar al lado de Elio. Maldita sea. La próxima vez me levantaría temprano para que eso no suceda. -Buen día.- dije dejándome caer en la silla. -Buen día.- respondieron todos excepto el. Moví un poco la silla para no estar tan pegado a el. -¿A qué hora regresaste anoche?.- preguntó mi madre. - No vi la hora.- dije cortante. No le diría que un desconocido me trajo a casa, que bebí tanto que perdí mi consciencia y que no recordaba la mayor parte de las cosa que pasaron la noche anterior. -¿Y tu Elio?.- fue el señor Martín quien habló. -No te importa eso.- le dijo serio. ¿Cómo podía faltarle el respeto a su padre?. Definitivamente era algo que el Elio del pasado no hacía. -Elio.- Sora le regañó. -Tu no te metas.- le dijo. - No permitiré que nos hables así.- Sora parecía enojada. Elio bufó y se puso de pie. -Te molesta que este aquí porque no puedes tocarlo con tu pie por debajo de la mesa.- Me señaló a mi, tomó su plato y salió directo a subir las escaleras. Sora quedó boquiabierta, pero no tanto como mi madre y como el señor Martín. ¿Cómo sabía el eso? ¿A caso Sora hacía esas cosas tan seguidas que el ya las conocía? -Disculpen.- dijo el señor Martín haciendo una reverencia.- Primer desayuno y ya presencian esta escena, prometo reprender a Elio. -Oh no te preocupes.- le dijo mamá restando importancia a lo que sucedió.- A esa edad son muy rebeldes, Daniel también lo es a veces. Pero yo no haría esas cosas, mucho menos en frente de otras personas. - Elio es un tonto.- Sora miró a su padre.- Lo que dijo no es cierto. Yo respeto a Daniel. - No te preocupes hija, no dudo que sea mentira de Elio.- el señor Martín la reconfortó. Ella le hizo una expresión tierna, como si de verdad  Elio mentía, como si la estuviera acusando falsamente. ¡Era una falsa! Opte por comenzar a desayunar, mas tranquilo porque no tenia a Elio alli, a mi lado. Todos estuvimos callados. Termine antes que los demás por lo que tome lo que use y me puse de pie. -Déjalo allí.- dijo el señor Martin. -Debo lavarlo. -Hoy le toca lavar a Elio, aquí nos turnamos para hacer los quehaceres. Mañana puedes haceros tu. -Claro..- dije no muy seguro. Estuve dispuesto a regresar a la habitación, pero recordé quien estaba alli. No queria estar a solas con el. -Daniel.- le escuche decir a mi madre. Rapidamente fui hasta ella. -¿Que? -Ve a cambiarte la ropa, quiero que me acompañes a comprar unas cosas. Quería protestar, porque no deseaba ir con ella, menos por lo que me hizo, pero no veia otra cosa mejor que hacer, y era un escape de Elio. Asenti, fui hasta las escaleras, tome aire y fuerzas para subir prácticamente corriendo, y con la misma velocidad abri la puerta, entre, la cerre y fui hasta mi lado, asi sin mirar a Elio. -Cuidado con la puerta.- lo escuche decir. La sangre me hirvió de enojo. Fui hasta su lado y me puse frente de el, que se encontraba sentado en la cama con el plato entre sus piernas, y con el celular en su mano. -Te dije que no me hablaras. En ese mismo instante me arrepentí de dejarme llevar por el impuso. Con lentitud levanto la mirada, y yo quise golpearme a mi mismo. Levanto una ceja y me di cuenta de que le faltaba un trozo de ella ¿Se la había afeitado siguiendo la moda? - No soy tu estúpido juguetito para que me estés mandando.- soltó.- Ya no tengo 13 años. Se veía enojado, pero luego bajo su mirada justo cuando su expresión cambio, justo cuando parecía sorprendido de sus palabras. Elio jamás me había hablado así, jamás me miro enojado.. esa fue la primera vez. -Veo que aparte de traidor, ahora eres grosero.- le dije apretando los dientes.- Que bueno haberme alejado de ti. No dijo mas, y yo tampoco me quede a esperar a que me respondiera. Regrese a mi lado, tome ropa, una toalla y mi cepillo de dientes, para meterme en el baño.  Me tome mi tiempo hasta que el señor Martin toco la puerta, porque necesitaba el baño. Ya sali vestido y listo para ir con mi madre. Salimos de esa casa en silencio, pero al tocar la calle, le pregunte. -¿Que necesitas comprar? -Nada, solo quería hablar contigo. -Ah.. -Se que estas enojado conmigo cariño, pero hay cosas que no sabes. -¿Cosas como que?. -Cosas personales, que quizás algún dia te cuente. -Entonces no hay mas que hablar. -Si hay, quiero pedirte algo. -¿Algo? -Primero y principal que te comportes, no quiero que pelees con Elio, por favor. -No voy a pelear con el, hare como si no existiera. -Bueno algo es algo.- suspiro.- La otra cosa que te pido es que te cuides. -¿Cuidarme de que? -Ya sabes..- movió sus manos algo nerviosa.- De los niños. -No recuerdo que los niños sean peligrosos aquí.- reí. -De tus niños, tonto. -¡Pero yo no tengo niños! -¡Y no quiero que los tengas!.- grito histérica.- Primero termina de estudiar. -No entiendo lo que quieres decir.- me quede mirandola. -Que uses condón.- dijo sin mirarme.- Eso es lo que quiero decirte. -¿Eh?.- sentí mi rostro ponerse caliente. -Que te cuides si tienes sexo con Sora. -¿Estas loca mama?  -¡Respetame!.- me dio un golpe en el brazo.- Y no te hagas el tonto, que no creo que Elio haya mentido sobre que Sora te toca por debajo de la mesa, ademas vi como ella te mira. -De verdad estas loca.- dije y me dio otro golpe. -No puedes negármelo. -No estoy interesado en Sora, además.. ¿Cómo crees que tengo algo con ella si a penas ayer llegamos? -Se puede hacer mucho en un día. Y anoche saliste ¿Con ella?. -No, salí solo. -No te creo. -No me creas.- me encogí de hombros y seguí caminando, ella vino tras de mi. Me miraba con una sonrisa picara. -No me mires asi.- le pedi.- No entiendo como es que llegaste a tales conclusiones. -Si quieres comprar los condones, me dices y yo te doy dinero. -Deja de avergonzarme por favor. -No te avergüenzo, solo estoy siendo una madre moderna. -Preferiría que no lo seas.- puse mis manos en sus hombros.- Si no tienes mas que decir, me voy. -¿A verte con Sora?.- pregunto. -Si mama a verme con Sora.- puse los ojos en blanco y cruce la calle. -¡Recuerda usar el condon!.- grito. La gente a nuestro alrededor me miraron, y yo mori de verguenza. Tanto que sali corriendo de alli. Corri hasta el parque viejo, donde sabia que nadie iria. Estaba mas que abandonado, el cesped alto, los bancos rotos y los juegos de niños, todos incompletos o sucios. Allí nadie iría; era un buen lugar para estar en paz y escondido. Opté por sentarme sobre lo que antes era un tobogán, no importaba si mi ropa se ensuciaba.  Estaba justo debajo de un árbol por lo que me cubría la sombra de este, el sol no me molestaría. Tomé mi celular y quise mandarle un mensaje a Javi, pero extrañamente al ver la pantalla me encontré con un contacto. "El que te ayudó". No había tocado mi celular desde la noche pasada, es por eso que recién vi aquello. Cerré los ojos e intenté recordar cuando le pedí el nombre a aquel desconocido que me ayudó. Pero no pude recordar. Aún así no había dudas de que se trataba de el, ya que antes no tenía ese contacto. Además la única persona que me ayudó últimamente era el. ¿Debería mandarle mensajes? ¿Y si era una molestia?  Pero ¿Y si quedaba como un mal agradecido ? No, mamá no me había enseñado eso. Daniel: Hey, Hola. Gracias por lo de anoche. Entré a w******p, pero no me aparecía. Que extraño. El que te ayudó: ¿Quien eres? No tengo agregado tu numero. Daniel: El chico que ayudaste anoche, un gusto soy Daniel. Tardó unos minutos en contestar y crei que ya no lo haria, pero para mi sorpresa, lo hizo. El que te ayudó: ¿Llegaste bien? Daniel: Si, gracias. El que te ayudó: Parecía que tomaste mucho ¿No tienes resaca? Daniel: ¿Daba esa impresión? ¡Qué vergüenza! Y no, por suerte me levanté fresco como una lechuga. El que te ayudó: Me alegra leer eso. Parecía una conversación que termina en ese momento, parecía que no tenía nada más que decir, sin embargo yo estaba aburrido y para ser honestos, tenía curiosidad de quien se trataba. ¿Lo conocía? Seguramente si, porque en el pueblo nos conocíamos todos, al menos que sea alguien que se haya mudado cuando yo me fui. Daniel: Y dime.. ¿Cómo te llamas? El que te ayudó: ¿Para qué quieres saber? Daniel: Curiosidad. ¿Me dirás? El que te ayudó: No realmente. Daniel: ¿Por qué? :( El que te ayudó: No nos conocemos como para que te diga mi nombre. Daniel: Pero- El que te ayudó: Aún así debes estar agradecido de tener el mejor celular del mundo. Daniel: ¿ Mi celular es el mejor del mundo? El que te ayudó: Si, ¿Sabes por que? Daniel: No ¿Por qué ? El que te ayudó: Porque tiene mi número. Solté una carcajada fuerte, sin preocuparme de que alguien me escuchara. Daniel: Ja Ja Ja Así que eres de esos. El que te ayudó: ¿Soy de cuales? Daniel: De los que tienen buena palabrería... aunque déjame decirte amigo mío, que esa me dio vergüenza!  El que te ayudó: ¡Pero si fue buena! Daniel: Muy común para mi gusto. El que te ayudo: ¿Comun? ¿Ya te lo dijeron? Daniel: No, pero es muy conocido. El que te ayudo: Eres muy exigente. Daniel: Y tu muy misterioso. ¿Deberia agendarte así? El que te ayudo: Deberias, porque para que diga mi nombre, deberás hacer mucho. Daniel: ¿Qué es mucho? El que te ayudo: Deberías ganarte mi confianza. Daniel: Eso toma mucho tiempo! El que te ayudo: Si ja ja, pero no me doy mucho con las personas, por eso me cuesta un poco. Daniel: Parece un poco molesto hacer tanto solo para saber tu nombre, pero también me parece interesante, de cualquier forma no tengo mucho que hacer por aquí. El que te ayudo: ¿No tienes que hacer? ¿No vas a la escuela acaso? Daniel: Llegue ayer, pero seguramente mi madre me anotara al colegio, estoy en el ultimo año. El que te ayudo: Entonces tienes 16 años. Daniel: 17 ja ja , repeti un año en primaria. El que te ayudo: ¿En primaria? eso.. Daniel: ¡Pero no porque reprobé! solo tuve un accidente y me retrase. El que te ayudo: ¿Qué accidente? Daniel: Algo que no quiero recordar jaj lo siento, también hay cosas que yo no quiero contar. El que te ayudo: Esta bien. Pero cuando vayas al colegio, no le tomes importancia a lo que dirán los demas. Generalmente se burlan de los que repitieron. Daniel: Lo se ja ja ja quizás los golpee. El que te ayudo: Borrachera en tu primer dia en el pueblo. Pelea en tu primer dia de colegio.. me estoy haciendo una idea de la clase de persona que eres. Daniel: ¿Y que clase de persona crees que soy? El que te ayudo: Una persona interesante. Daniel: Gracias, creo que me voy a entretener mucho contigo este tiempo. El que te ayudo: Yo tambien. Daniel: Bien acaaba de llegar un mensaje de mi madre, asi que supongo que debo irme a casa, hablamos luego ¿Si? El que te ayudo: Yo estoy por hacer unas cosas, y estare ocupado este domingo. ¿Hablamos mañana. Daniel: Vale, adios. El que te ayudo:  Es curioso lo sencillo que resultaba decirte " Hola ", y lo complicado que me resulta ahora decirte adiós. Por eso mejor te digo un " hasta pronto " Daniel: JA JA JA JA ¿ NI SIQUIERA ME DIJIOSTE HOLA!  Daniel: De todas maneras... ese estuvo bueno xd El chico misterioso no contesto, pero yo me quede con una sonrisa en el rostro. Realmente era gracioso e interesante. Vi el mensaje de mama y puse los ojos en blanco. Madre: "Mentiste! no estas con Sora. de cualquier manera ven que quiero comprar unas cosas, ahora si de verdad. Estoy en el centro. " No le respondí, simplemente me puse de pie, camine y tome el bus que lleva al centro. Minutos después me encontré con ella y estuve prácticamente todo el día con ella. Compro ropa para ambos, me compró el uniforme del colegio al que iba antes, y el único que había en el pueblo. Almorzamos en un restaurante, y luego seguimos recorriendo las tiendas. Pasamos por todas las tiendas del pueblo, y ella se probo todas las prendas que puso, y compro las que le alcanzo el dinero. La mayor parte del tiempo me la pase parado, como una planta. Mientras ella hablaba con las vendedoras. A la tarde ya con mis piernas cansadas, regresamos a la casa, donde me quede tranquilo al escuchar que Elio no estaba. Por eso me fui a dormir tranquilo, y pedí que no me hablaran para cenar. ******  Al despertar, me quede escuchando atentamente, para saber que estaba o no Elio. No percibí nada de nada, por lo que me levante tranquilo. Me asome por el armario y me sorprendí de ver su cama arreglada, en si toda su parte de la habitación. Parecia no haber dormido alli. ¿Y a mi que me importaba eso? Tome mi toalla y me fui a duchar. Cuando estuve ya vestido con el uniforme, baje a desayunar. A la primera que vi fue a Sora vestida con el uniforme también. Uniforme de la universidad obviamente, ella tenia mi edad pero no quedo de año, como yo y Elio. Elio.. ¡ Estupido cerebro, deja de pensarlo!  -Buen dia..- dijo coqueta, moviendo sus caderas tanto que su falda corta mostro su ropa interior. -Buen dia.- le dije por cortesía y me deje caer en la silla, ella se sentó justo frente de mi. -Buen dia.- saludo mi madre llegando de la cocina con las tazas de cafe. -¿Te ayudo?.- le pregunte. -No cariño, ya me ayuda Martin. El señor Martin apareció detrás de ella con las cosas que faltaban. -Desayuna rápido cariño que debemos ir temprano para anotarte. -Si..-suspire. Comence a desayunar rapido, y mi suerte de hacerlo tranquilo se termino cuando Sora subio su pie por mi pierna, me sobresalte y cuando el señor Martin estaba por preguntar que sucedia, llego Elio. -Hola.- dijo serio y se dejo caer en la silla de al lado. -¿Que horas son estas de llegar?.- le pregunto el señor Martin -Amaneci bien, gracias.- le dijo con sarcasmo. Cogio una tostada y le puso queso antes de comerla. Sora me miro y sonrió picara, justo antes de subir su pie un poco mas. -Sora baja el pie que me estas pateando.- dijo Elio con la boca llena. Ella lo miro enojada y por suerte se hizo hacia atrás. -Gracias por la comida.- dijo Elio levantándose y yendo hacia arriba. -Ya no se que hacer con ese chico.- exclamo el señor Martin. -Vamos Daniel.- mama se puso de pie y tiro de mi. Cogí la mochila y salí con ella. Ese día subimos a un taxi para ir, por lo que llegamos muy temprano. La escuela no había cambiado mucho, a excepción de la pintura que paso de blanca a azul.  Fuimos hasta la dirección, donde la directora ya nos esperaba. -¡Tanto tiempo Daniel!.- exclamo y apretó mis hombros.- Tomen asiento. Nos sentamos y ella me anoto en la lista de los de ultimo año. Para mi fortuna, las clases había comenzado dos semanas atrás, por lo que no estaba tan atrasado. Luego de un rato hablando, me permitieron irme, pero solo opte por sentarme en uno de los asientos que había en los pasillos, este en particular daba a la ventana del patio delantero. Me quede mirando a la gente que llegaba, algunos rostros conocidos (mas crecidos obviamente), y otros desconocidos. Sin embargo hubiese querido no ver la llegada de Elio. Llegó en una motocicleta, una realmente grande y en la cual ni loco me subiría. Su uniforme desalineado, sin corbata, con solo tres botones abrochados, la camisa arrugada y fuera del pantalón. La dejo estacionada en el patio y colgó su mochila negra en uno de sus hombros, paso la mano por su cabello negros y comenzó a caminar. Las chicas presentes no le quitaron la mirada de encima, alguna de ellas murmuraban al verlo pasar. Entro y me vio sentado alli, pero su mirada solo duro unos segundos, porque opto por caminar con la cara en alto.  Paso de mi, dejando un particular olor a perfume. Se parecía al olor que tenia cuando éramos jóvenes, pero tenia un toque diferente.. no supe descifrarlo. Lo vi entrar en el ultimo salón del pasillo y no pude decir que me sorprendí; era obvio que seriamos compañeros. Siempre lo fuimos. Tome aire y lo seguí, manteniendo la distancia. Entre y reconocí al profesor de biología. -Buen dia Daniel.- dijo al verme.- Tanto tiempo. -Buen día profesor.- hice una reverencia. Me pare en frente y muchos me miraron sorprendidos, por supuesto los que me conocían. -Muchos ya saben quien eres.- me dijo el profesor.- Pero algunos no, asi que preséntate. -Buen día.- hable.- Soy Daniel, y regrese al colegio después de tres años. Escuche unos saludos. -siéntate donde quieras. Mire el salón, y solo tenia tres asientos vacíos.  Uno al lado de un chico con cabello largo, al cual no conocía. Otro al lado de Elio, el cual definitivamente no usaría. El otro estaba al frente, justo mirando al profesor, junto a una chica.  Escogi la primera opción, me senté junto a ese chico. Nos saludamos con una reverencia y la clase comenzó.  - Pense que terminaria el año son compañero de asiento.- susurro cuando el profesor se sento a esperar que hiciéramos la tarea. Le sonrei ante su amabiblidad.- ¿Como te llamas?  -Diego.-respondio.- Un placer conocerte. -El placer es mío, supongo que entraste a la escuela cuando yo me fui. -Entre el año pasado. -Ya veo.. ¿Almorzamos juntos? -Claro, si no te molesta que almuerce con un amigo. -Para nada, quiero conocer mas personas. ****** Tomando la mano de su mama, Daniel entro a la escuela y siguieron por el área de pre escolar. Era ese su primer dia, asi como todos los niños de 5 años que vivian en el pueblo. Su madre le habia hablado mucho sobre el pre escolar, y tenia muchas ganas de hacer amigos, de jugar y de aprender. -Hola.- saludo la maestra.- Papis dejen a los niños en una fila y quédense a un costado. Maria, la mama de Daniel lo puso detrás de un niño un poco mas alto que el. Cuando le soltó la mano, el quiso llorar por el miedo que le provoco aquello. Sin embargo... -Mira ese tobogán.- el niño que estaba delante de el le hablo.- ¿Vamos después?. Daniel miro el tobogán, así también como miro la emoción del niño. Era contagiosa. -¡Si! -Elio, Daniel, presten atención ! .- exclamo la maestra.  Ella ya presentia que esos dos no se separarian jamas. 
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