CALVIN CRAFT Mi racha era la peor, desde que sacaron a Denver del equipo por otra denuncia de agresión, habíamos perdidos los últimos juegos de esta temporada, Denver era un idiota, pero era un excelente jugador. Lo peor era que mi mente estaba en Claus, su cuerpo, su voz, nuestra historia, todo se revolvía en mi cabeza. Intenté estar con otras mujeres, pero era imposible, nadie me la sacaba de la cabeza, nadie la superaba. Mi hermana, mi maldita sangre. Mi teléfono vibró en mi bolsillo justo cuando me senté en el mueble de mi casa, lo saqué y miré la pantalla observando que se trataba de mi padre, fruncí el ceño, él casi nunca me llamaba, y si lo hacía era algo grave. —¿Qué ocurre? —murmuré. —Calvin, lo siento por interrumpirte —dijo—, sé que dijiste que no querías saber nada de nos

