Sus besos descendieron por mi cuello y eché mi cabeza hacia atrás ahogando un gemido, en un movimiento me tumbó de espaldas en la cama y se colocó sobre mí besando con completo descaro mis pechos y deslizando una mano hasta mi feminidad, solté un gemido y mordí mi labio inferior deleitándome en lo que me hacía sentir, cuando de repente hizo un recorrido de besos hasta mi vientre y metió su cabeza en mi entrepierna. —No, Calvin —susurré en un hilo de voz, temía que no pudiera llegar al orgasmo, no quería tener que fingir otra vez como cuando estuve con Héctor. Sin embargo la intensidad de Calvin era muy distinta, mordí mi labio inferior para intentar no gritar, me aferré de las sabanas y mis caderas comenzaron a moverse, me estremecí mientras el calor invadía mi cuerpo. Lo extrañaba dema

