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1844 Palabras

Me desperté de pronto a la mañana siguiente, miré el despertador y me sorprendí cuando vi la hora que era. Dios santo, eran las doce de esa mañana y el vuelo de vuelta a Sevilla se efectuaba a las tres del mediodía. Apenas me quedaba tiempo para nada. Pretendía que Gaël y yo diéramos una vuelta por París antes de regresar, pero aquello no iba a poder ser posible. Tendríamos que dejarlo para otro momento, un momento en el que volviéramos hacia París. Después de haber desayunado un cruasán y un café, recogimos el poco equipaje que traíamos y nos encaminamos hacia el coche que nos dejaría en el aeropuerto para así poder volar y despegar rumbo a Sevilla. Una vez llegamos me sentí de un mejor humor al instante. Me encontraba en mi tierra y en mi hogar. Hasta las personas que me cruzaba por la

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