Julián. La miro dormir tan tranquilamente que hace que sonría porque nuestra familia y nuestro matrimonio la tienen en calma, no sé si es la vida que se imaginaba porque la mía no es, pero es la que amo, la que día a día me llena el alma y no cambiaria por nada del mundo y sé que a ella le pasa lo mismo porque aunque los días son duros los sigue mirando con sus ojos brillosos y llenos de amor. Pongo una mano en su vientre hinchado sintiendo las pataditas de mi nena, aun recuerdo cuando supimos que estaba embarazada otra vez, casi me arranca la cabeza, pero al final dijo que la cosa la habíamos hecho los dos y que habia que hacerle frente a la situación, vamos a tener que hacer algo para cuidarnos porque debemos parar un poco, hace ya doce años que su cuerpo no descansa donde trae un bebé
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