El beso, un encuentro fortuito que desencadenó un torbellino de emociones, dejo el tiempo suspendido entre George y yo. Cada roce de nuestros labios despertaba una oleada de recuerdos y sentimientos enterrados. Sin embargo, la realidad golpeó con la fuerza de un vendaval cuando, finalmente, nuestras bocas se separaron en busca de aire. Reaccione instintivamente, aleje a George con firmeza. Mi mente daba vueltas, aturdida por la magnitud de lo que acaba de suceder. George, sin embargo, no se alejó; en cambio, se acercó, pegando su frente a la mía. Podía sentir su aliento, cálido y tembloroso, mezclándose con el mío. __Esto no debió pasar, por favor, George. Ryan es tu mejor amigo… murmuré, luchando contra la confusión que amenazaba con envolverme. Había una urgencia en mi voz, una súplica

