Rose Era de noche. Toco el timbre y a los segundos abren la puerta. - Rose – dice Patrick con una amplia sonrisa, baja la vista hacia mi derecha. – Hola Gus, ¿me recuerdas? - Si – responde sonriente Gus – Pat. - Así es, pasen – dice y entramos. Era un loft muy grande y espacioso. Había cuadros y fotografías por todos lados. - A Ian sí que le gustan los loft. – digo. - Tiene uno aquí, uno en Newport y uno en Barcelona. - Son grandes para poner mis cosas, además de muy luminosos – dice Ian viniendo desde la cocina. Me abraza y sigo su abrazo. - Es hermoso, me encanta. – digo, miro a Patrick - ¿Por qué no te quedas aquí? - Alguien tiene que asegurarse de que mi padre no se baje todas las botellas de whisky del mini bar en una noche. - Quien diaria que Patrick terminaría siendo la

