Capítulo 05

1249 Palabras
Estando ya en casa Trina aparece sexy con un traje de dos piezas, aunque podría sentir atracción por como está vestida prefiero irme a dormir en la otra habitación. — ¿Es en serio Josafat? ¿Me vas a hacer esto? No respondo su comentario pues no sé si estoy conforme con lo que está sucediendo entre nosotros. — ¡Josafat! Camino a la habitación sin responder, me replanteo si fue buena idea regresar con Trina después del golpe. — Maldita sea Josafat, abre la puerta. — Ve a dormir Trina necesito descansar. — Te vas a arrepentir de hacerme esto. — Créeme que lo estoy pagando. Los días siguientes fueron así, pleitos, pleitos y más pleitos, Trina no ha parado de molestar por Esther, una chica que no conozco y mucho menos sabe de mi existencia. Pasado mañana será el primero partido de apertura del campeonato, tengo la fe que por lo menos en mi trabajo me vaya bien ya que con Trina todo va en decadencia y no veo manera de arreglarlo. — ¿Entonces hermano? Me pregunta Brian en un mensaje. — Todo en orden hermano, iré a casa de mi madre. — Que bien, me preguntaba cómo están las cosas con Trina después de mi comentario. Las cosas no pueden estar peor y ya no sé que pensar al respecto, la Trina que conocí ya no existe, no sé en qué momento pasó todo esto o cómo llegamos a esto, siento que en cualquier momento estalla una bomba y termina de empeorar las cosas. — No es de esperarse que todo esté de cabeza amigo, ya podrás imaginar como están las cosas. — Cuanto lo siento hermano, lo siento por ti no por ella, es mejor que salgas de ahí. En realidad, tengo esa idea rondando en mi cabeza, si las cosas no están bien para qué seguir en lo mismo, no tiene lógica. — Sí hermano, lo pensaré. — Eso espero Josafat, ¿Nos vemos en el entrenamiento verdad? —Claro, claro. Salgo en silencio de la habitación y por más intentos que haga de no hacer ruido los gritos de Trina llamándome no me dejan opción que detenerme a ver que quiere. — ¿Qué? Digo, estoy sin ganas de seguir discutiendo. — ¿Para dónde vas? ¿Vas a ver a la tal Esther? — No lo sé, quizá me la cruce mientras estoy entrenando, ya veremos, yo te la saludo ¿ok? Salgo y escucho los gritos de Trina, aunque me lastima lo que está pasando ya Trina se ha sobrepasado los límites. — ¡Ya no más Josafat! Estoy arta de esto ¿Porqué me lastimas así? — ¿Yo? ¿Estás segura que yo Trina? No responde nada como es evidente, así a sido todos estos días, reproches sin sentidos al punto de decir que hay mejores hombres que yo, desde ahí por mi parte ya todo está claro o no sé qué pensarán los demás, pero no es que me importe mucho. — Creí que no llegarías hermano. — Creí lo mismo por un momento. Saludo a mis compañeros y al cuerpo técnico, no es de esperarse que recibamos charlas sobre nuestro contrincante, hay que estudiar sus fortalezas y debilidades para estar preparados. — ¿Estamos entendiendo? — Sí Respondemos todos. Salimos del entrenamiento en grupo algunos hablan de lo que nos pareció lo que nos dijo el entrenador otros de algún chisme o cualquier tontería. Voy riéndome con Brian y me sonrisa se borra al instante que veo a Trina en el estacionamiento. — ¿Ahora? Pregunta Brian. — No preguntes hermano que no tengo idea qué hace aquí, es una maldita tortura, en casa no deja de fastidiar, no me deja dormir y ahora creo que ni trabajar. — Ya te dije Josafat, ahí no es el lugar ideal para ti. Trina viene de prisa a mi encuentro, su saludo es: — ¿Estuvo bueno el encuentro con esa perra? Siento la mirada de todos en mí, mi rostro se torna molesto. — ¿ Estuvo bien? Vuelve a preguntar — La verdad es que sí Trina, no pudo estar mejor mi día, con su permiso. Subo al auto y ella logra subir antes de poner seguro. — ¿Qué rayos quieres ahora? Mi voz sale con tanta furia. — No quiero perderte — Ya lo hiciste Trina, se acabó. Su llanto sale tan pronto como le afirmé que lo nuestro se acabó. — No me hagas esto Josafat, no por favor, yo te amo. — Yo también Trina, pero esto ya es insostenible para mí, no puedes estar reprochando cosas que no tienen sentido. — Yo lo sé Josafat, entiende, yo quiero ser la única que te mira y me enoja que otras lo hagan porque eres lindo y yo no. Esto no puede ser posible. — No, no, no Trina, esto no tiene sentido, no puedes molestar por cosas que yo no puedo manejar, no voy a lidiar con esos celos absurdos Trina sigue con su llanto desgarrador, me duele verla así la amo, pero es muy cansado vivir de esta manera. — Voy a cambiar lo juro amor, no me dejes justo ahora, te necesito, yo sin ti no puedo, no puedo. — No voy a cargar con una responsabilidad que no me corresponde Trina, no es asunto mío quien me ve o quien no. — Solo no me dejes por favor. Sin dar más vueltas a esto enciendo el carro y me marcho a casa, Trina no deja de llorar y por más intentos que haga para calmar las cosas simplemente no hay resultados. — ¿Me vas a dejar? — Esta es la última oportunidad para nosotros Trina, la última ¿Entiendes? — Sí lo entiendo amor. Se tira a darme besos, no es lo que deseo hacer, pero me hace sentir mal verla llorar y decir que me ama. — Estoy conduciendo amor. — Sí lo siento amor, estoy feliz. Aida está en casa con la cena hecha, en la habitación principal tomo una ducha y Trina me espera con el mismo traje, sexy se me acerca y cumplo como hombre. — Te amo mi amor. Susurra — Te amo Respondo. Me siento mal por hacer esto y por querer esperarme, pero en mis adentros sé que estoy volverá a suceder y terminaré arrepintiendome de mis decisiones. —Haré lo que sea para estar bien babe, no quiero perderte, sabes que te amo más de lo que cabe en mi pecho. —Tranquila no tienes que usar esas expresiones, sé cuanto me quieres, también siento lo mismo por ti. No, a decir verdad no sé cuánto me ama Trina he llegado a la conclusión que lo que siente es una obsesión por como actúa cada vez que tenemos problemas, es como si yo fuera un objeto o un trofeo que necesita poseer. —Lo sé babe, es solo que quiero que lo sepas, no podría estar sin ti. La miro a los ojos y me sonríe, me besa, termino nuevamente haciéndole el amor. No voy a negar que lo disfruto, solo que últimamente se siente muy extraño hacerlo con ella, no puedo explicar que es lo que siento exactamente, pero no sé siente igual. —Descansa amor —le digo Cierra sus ojos y la cobijo, me acomodo en la cama viendo en dirección a la puerta de la habitación sintiendo un vacío en el pecho Espero estar haciendo lo correcto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR