Tuve que entrar a la fuerza a buscar a Josafat a su habitación, tirar de la sábanas y obligarlo a levantarse, eso me costo malas caras y un que otro grito. —Me la vas a pagar Esther Brown Repetía una y otra vez furioso en el baño. Es muy posible que me haya pasado de intensa con él porque llegué a las ocho de la mañana. —No puedo creer que me hayas echo esto mujer. —Bueno, si este es la última vez que te veré entonces hagamoslo bien ¿no te parece? además sé que va a gustarte el lugar a donde vamos. —No estoy muy seguro de eso, pero de lo que estoy seguro es que haces lo posible por no dejarme. No sé si tomarlo o no como un cumplido, pero es verdad, no pienso dejarlo, no al menos que él me lo exija. —No reniegues, esto va a ayudarte a levantar el ánimo, sé positivo Josafat. La vida

