La semana pasó tan lenta como quiso y fue tremenda tortura la espera, pero hoy nuevamente me encuentro en la sala junto al doctor Padilla para los ejercicios, puedo decir con toda confianza que la rigidez a disminuido por lo cual espero que no recibir esos comentarios tan fuera de lugar. Esta vez mi acompañante es Brian, no dejó de insistir para que lo dejara acompañarme, no estaba muy seguro de aceptar pensando en la posibilidad que el doctor dijera nuevamente que no volveré a jugar porque no sabría como manejarlo sin embargo henos aquí justos para iniciar lo que para mí ya es un martirio sin que me haya tocado el pie. —Si ese es el medico déjame decirte que es muy clasista Josafat. Pensé que solo yo pensaba así en vista de todo lo que me dijo y la forma en que trataba a los demás espe

