Hoy Elizabeth regresaba a trabajar y tenía que tratar de mil y un formas poder estar alejada de ese hombre que le alterara el cuerpo de una manera nada normal, aun con cicatrices incluidas él era un hombre extremadamente atractivo, su porte, su postura, no pudo evitar varias noches despertar jadeando por algún sueño nada seco que tuvo con él, agradecia mil veces que Maximiliano tuviera sueño pesado para que no se diera cuenta o eso pensaba ella, ya que su querido esposo varias veces se había dado cuenta de que su esposa, la que él consideraba su mujer, soñaba con otro hombre, jadeaba con pensando en un hombre que no era el, la había visto tocar su cuerpo entre sueños, acariciarse las caderas, pasar sus manos por la parte baja entre sus piernas, la rabia le entraba y se acumulaba ya qu

