—No puedo creer que quieras deshacer este matrimonio por un capricho tuyo
—Cómo puedes decir que es un capricho, llevo años remando sola, llevo años gritando al vacío en esta casa, ¿Qué soy para ti? Y quiero la verdad.
—Eres mi esposa, eso eres.
—Únicamente tu esposa, te digo que esto no tiene solución espero pronto enviarte los papeles del divorcio.
—¿Es por él?
—No sé de qué me hablas. Si es por alguien es por ti. Es por mi porque ya no puedo más seguir con este teatro.
—Siempre traje el sustento a esa casa y nada te falto ni a ti ni al niño.
—Un niño con quien no juegas, un niño de quien no sabes absolutamente nada, a la justa sabrás su fecha de cumpleaños ¿Por qué eso sabes verdad?
—Claro si es el primero de —un ápice de duda apareció en él, esa fecha era la peor fecha en que un niño podría nacer y mucho más un niño que lleve su sangre.
—Que no me ames a mí es una cosa, pero no que no te sepas algo de tu propio hijo eso es lo peor y lo último que pensé escuchar.
—Eso no es importante.
—¿En qué mundo vives?, es un niño de cuatro años que vive sin el amor de su padre porque este cree que no es crucial, él te adora sin imaginar que tú no eres capaz de amar ni a tu propia sangre.
—Mi padre fue así conmigo y crecí muy normal, el amor es un acto no relevante en la vida, no es más que la fantasía de una mente que no está hecha para triunfar.
—Y ¿por qué te casaste conmigo entonces?
—No te entiendo Elizabeth, tienes una bonita casa, una familia y piensas echarlo todo a la basura por alguien más.
—No has respondido mi pregunta Maximiliano, pero yo si responderé la tuya, no tiene nada que ver si hay alguien más o no es el hecho que este matrimonio nunca debió ser, tú no me amas y yo creo que nunca te amé.
Maximiliano se acerca a ella y la toma por los hombros sus ojos destilaban furia.
—No importa eso Elizabeth, podemos hacerlo funcionar—Sus palabras no hacían juego con su mirada, su furia no correspondía a la de un hombre que no quería dejar ir a su esposa o de un hombre que quería reconstruir su matrimonio.
Elizabeth no tuvo tiempo de responder porque todo empezó a darle vueltas hasta que perdió el conocimiento y cayó en los brazos de Maximiliano
Cuando ella despertó se encontró en una habitación todo de blanco sobre una cama, con un velador a un lado y un cabizbajo Maximiliano sentado sobre un sofá delante de ella, cuando vio que despertó presuroso se paró y fue hasta ella tomo su mano y le dijo
—¿Cómo te sientes?
Ella no entendía nada de cuando acá el tan preocupado por ella y que hacia ella en un lugar así.
—No entiendo que hago aquí, me duele mucho la cabeza
—Te desmayaste en mis brazos y tuve que traerte al hospital. Sami está afuera con Maxi que no ha dejado de preguntar por ti.
—Tengo que ver a mi hijo, seguramente está preocupado por mí.
Intento salir de la cama, pero en cuando puso un pie fuera de ella otra vez todo empezó a darle vueltas y sintió como si el aire le faltara.
—Será mejor que no te muevas, el médico vendrá a hablar con nosotros.
…
—Perdóname mi niño por no darte la navidad que te mereces
—Mami estoy feliz, es la mejol navidad del mundo
—¿Estás feliz mi niño?
—Si mami, seré el mejor hermano mayor del mundo, y tengo que cuidarte mami, papi dijo que tienes que dormir mucho mucho y que no te moleste con mis cosas.
—Tú nunca molestas mi amor, eres el mejor hijo del mundo y mamá te adora lo sabes ¿Verdad?
—Yo también te amo mucha mami de aquí hasta el cielo
Maxi abrazo a su madre mientras ella solo trataba que las lágrimas no le ganaran su mundo había cambiado en cuestión de días.
MIENTRAS EN OTRO LADO DE LA CIUDAD
— Doctor sigue sin reaccionar.
—Después de lo que paso es normal, ¿Lo lograron identificar?
—Por las quemaduras no podemos identificarlo además que cualquier cosa que lo pudiera reconocer se quemó junto con el auto.
—Es un milagro que haya sobrevivido, el otro conductor que venía en sentido contrario no llego a su casa.
—Es una pena la verdad, ese señor murió en el instante.
—Habrá que esperar que este señor despierte y ver cuál han sido las consecuencias del accidente muy aparte de las quemaduras en el rostro y hombro y parte de las manos.
EN LA CASA DE ELIZABETH
—No supiste nada de él ¿Cierto?
— Desapareció —Mientras luchaba con ella misma para no llorar.
—¿Tú crees que haya huido?
—Creo que lo espanto al final lo consulto con la almohada y desapareció, juro que yo estaba dispuesta a todo para estar juntos estaba a punto de dejar A Maximiliano porque de verdad pensé que Bastián me amaba, así como yo a él.
—¿Y si fue?
—¿Qué estás pensando Sami dime?
—No quiero lastimarte y menos en tu estado
—¿Dime Samantha? Que mi cabeza está hecho un lío, no sé qué pensar o en quien confiar, tú eres mi amiga y nunca me has metido ¿Qué es lo que piensas? —Mientras se secaba las lágrimas y se acercaba a ella.
—Que nunca te amo y que solo quería vengarse de tu rechazo hace unos años.
...
—Fue difícil, pero lo logré.
—¿Qué lograste Maximiliano?
—Una cita con la mejor terapeuta de pareja de la ciudad, nos dio una cita y cuando regrese de sus vacaciones podeos seguir viéndola.
—¿Por qué lo haces Maximiliano? Te dije que no estaba segura de que la situación es muy complicada.
—Elizabeth recuerda lo que dijo el médico ese día
EN EL HOSPITAL EL 23 DE DICIEMBRE DEL 2011
—Señora en su estado, no va a poder moverse
—¿Cuál estado doctor?
—Estas usted embarazada lo más probable de tres semanas únicamente tendríamos que confirmarlo con una ecografía.
El mundo de Elizabeth se vino abajo, definitivamente el niño no era de su esposo, puesto que hace más de tres meses que no compartían habitación, Maximiliano ponía puños sobre la baranda de la cama y cerraba los ojos para no demostrar la rabia y la ira que lo invadía y amenazaba con apoderarse de él, pero Elizabeth muy estoica no agacho la cabeza aun sabiendo que al irse el doctor todo se vendría abajo
—Pero si le digo señora el dolor que tiene su cuerpo no es normal, veremos que arrojan los demás exámenes
El doctor fue interrumpido con la llegada de la enfermera con unos papeles y el personal ginecológico.
—Vamos a confirmar lo de estos resultados —La cara que tenía el doctor no era de tranquilidad le preocupaba el estado tanto de la madre como del niño.
—Doctor por la expresión de su rostro nada está bien ¿Verdad?
—Lamento decirle señora que primero los resultados de los exámenes que le mande hacer indican que tiene la hemoglobina muy baja y las defensas de igual manera, por eso se siente débil y cansada además que, según la ecografía, aunque si escucha los latidos se oyen fuertes el feto no lo está en realidad, las paredes de su útero están muy débiles y con hematomas según estoy observando ¿Ha tenido algún tipo de caída o algo similar?
Ella miró de reojo a Maximiliano, aunque esta no la había golpeado precisamente, pero cuando la lanzo a la cama ella cayó al suelo producto de la fuerza que esta había ejercido en ese momento el cuerpo Maximiliano paso de furia a culpa, jamás pensó en lastimar a Elizabeth
—Le recomiendo que evite esfuerzos tanto físicos como psicológicos si de verdad quiere que ese embarazo llegue a término, evite cualquier sobre salto, cualquier esfuerzo físico y permanezca en cama el mayor tiempo posible
—No se preocupe doctor mi esposa, guardará todo el reposo posible
El médico le dio unas recomendaciones más y cuando se marcho. Maximiliano se acercó a ella por un momento ella pensó que explotaría o le gritaría en su cara hasta de lo que se iba a morir, pero no fue así él le tomo la mano, ella por un momento quiso retirarla por temor no es que él fuera un hombre agresivo, aunque últimamente había surgido un cambio y el temor era algo normal dada la situación
—Maximiliano yo