Él estaba nervioso, las manos le sudaban, los pies no dejaban de hacer ruido una y otra vez, hasta que un portazo lo saco de sus pensamientos que daban vueltas alrededor de una frase “Seré el que busca” —Voy a ver a la señorita que está llegando, está desesperada por encontrar a su hermano y la verdad usted no se ve exactamente como su hermano mire — Enseñándole una fotografía del verdadero rostro de Bastián aquella donde no había cicatrices por las quemaduras, aquella donde su piel era totalmente de color bronce sin manchas blancas a su alrededor. —Lo sé, yo tampoco estoy del todo seguro que lo sea, solo míreme, pero me voy a quitar esto así que no veré muy bien que digamos —Sacándose los lentes de contactos que lo acompañaban desde su accidente —Eso también es un punto a su

